30 diciembre 2007

Mujeres

Nos tuvimos que venir a Argentina para poder ver con nuestros propios ojos una presidenta del gobierno mujer. Tal como iban en nuestro país de origen todo indicaba que seria allí, en la antigua reserva espiritual de occidente, donde lo veríamos primero. Pero no, fue aquí, en un país donde el machismo aun no es una palabrota y donde la mujer luce aun orgullosa su genero en el sentido mas primario de la palabra. Al menos eso parece.

El otro día estábamos paseando por el Mercado de San Telmo. Íbamos con gente mallorquina de visita turística y ávida por mirar. En ese mercado se pueden ver numerosas y extraordinarias cosas antiguas que se llenan de curiosos por ver el mundo como ya no es. En lo alto de un puesto que vendía cosas de cine había colgado un cartel de una película de Armando Bo, en el se veía dibujada con todo el encanto de un dibujo demodé a su musa Isabel Sarli, medio abierta de piernas. No recuerdo el titulo pero si la nota comercial impresa de parte a parte:

“La única película que nunca se pudo exhibir en la época del proceso (dictadura militar en Argentina de 1975 a 1982) ni siquiera con cortes y censuras”

Esa película erótica, junto con otras del mismo director hacen las delicias de los amantes del cine bizarro.

Pero lo importante es lo que sin pensar mucho se me apareció en la mente; me di cuenta de que esa película prohibida hace 30 años en Argentina ahora lo seria en España. Por motivos radicalmente opuestos pero con el mismo objetivo, reeducar a la población. Un sarcasmo más que resulta de contemplar estupefacto a España desde el lejano cono sur americano.

La esposa del ex-presidente tiene entre sus metas afianzar el poder femenino desde lo alto en lugar de desde abajo. En la base se palpa día a día como el hombre mantiene su lugar casi intacto. Se dan circunstancias paradójicas (la palabra paradoja debería haberse inventado en Argentina junto el colectivo y el bolígrafo). Por un lado hasta hace nada y no se si ahora, la mujer no puede abrir una cuenta sin el permiso del marido y lleva el apellido del marido unas veces con orgullo y otras con resignación, dependiendo del marido que le haya tocado.

Y por otro es dificilísimo encontrar una esposa o compañera sentimental (perdón por la expresion) que no sea licenciada universitaria y trabajadora en activo y por ende, real o potencialmente independiente. En las reuniones de muchas parejas es totalmente normal que los hombres hagan su corrillo y las mujeres otro sin que a nadie le parezca forzado. Lo que es normal y corriente es que ellas no paren de hablar en horas en un cruce de torrentes que deja boquiabierto al principio y entretiene muchísimo cuando ya estas entrenado. Creo que ellas saben que no hace falta que nadie desde arriba les proteja y eduque para conseguir lo que necesitan en la vida.

Curvas y escotes es la síntesis de las mujeres desconocidas, las que te cruzas por la calle. Exhiben con naturalidad en extinción su genero. Lo hacen con procacidad y fidelidad a su sexo. Cuando hablas con ellas es su seductora verborragia. Me río de lo que escribo pues será incorrecto pero en Buenos Aires, el paseo cotidiano en un lindo día de primavera no es mas que una atracción estacional y espontánea mas. Yo no piropeo por costumbre pero algunos porteños tocan dos veces la bocina de sus coches cuando han visto una de ellas. A mi me gusta.

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