09 diciembre 2007

El segundo mundo

Una de las afirmaciones mas chocantes que escuchamos sin cesar desde que llegamos es la que tiene que ver con el grado de desarrollo del país. Dicho de otro modo, no paran de llamarse a si mismos el “tercer mundo”. En el fondo imagino que lo dicen para dejar clara su particular condición, no se si para recibir una corrección o una sonrisa condescendiente que le acabe de ubicar en el universo. Unos amigos de afuera que lo vivieron , pues residieron en Buenos Aires en esa década; contaban que, en los noventa el orgullo-arrogante-argentino se encontraba en sus niveles mas calientes. Lo escuchamos con asombro, pues no damos crédito a tales verdades. De hecho son ahora los nuevos ricos que son en cierto modo los españoles que, henchidos de bienestar europeo miran a veces con desden el país.

El 2001 y su crisis parece que seriamente coloco el orgullo-arrogante- argentino, que tanto les gusta a sus vecinos de Latinoamérica, en su justo lugar. Dicen y comparto que ahora se ve la Argentina real, sin desenfoques. Y es que además el país es ahora en esta nueva era, devaluado y exportador, muy verídico pues no esconde nada. No puedes casi escapar ni del lujo ni de lo cutre, ni de los ricos ni de los pobres. Vivas donde vivas. Todo se mezcla a la argentina, que es una manera singular de convivencia anárquica pero tranquila, digan lo que digan los porteños.

Es una frase muy sobada por estos lares; “ Aquí tenemos impuestos del primer mundo con servicios del tercero”, y es cierto que la presión fiscal es una de las mas altas del mundo. En la teoría, claro. Un amigo (empresario) me confeso mientras esperábamos en la cola del teatro que venia de pagarle a un funcionario de la AFIP (la AEAT de aquí) y no era la deuda fiscal, era un simple y llano soborno (coima, la llamamos) para que no hurgara mas en los cajones. Creo honestamente que es cierto que si un empresario decidiera cumplir a rajatabla con sus obligaciones fiscales se vería en problemas para justificar su riesgo. Si lo hicieran todos de golpe, creo que el país entraría en estado shock. Para compensarlo el estado ha creado una telaraña de obligaciones cruzadas, formularios de todo tipo, normativas, decretos, actas, leyes y reglamentos imposibles de hilvanar sin la ayuda del archifamoso contador (contable y asesor fiscal al mismo tiempo) que te dice abiertamente “Che, ¿que queres?, ¿pagar o no pagar?.

Esto ultimo es solo un ejemplo esclarecedor pero ¿Que cosas describirían a Argentina como miembro ilustre del segundo mundo? Sin lugar a dudas el estado de las infraestructuras en muchos barrios de Buenos Aires y ciudades de la periferia, así como en la red sanitaria y de enseñanza publicas, la calidad de la policía y por supuesto la famosísima inseguridad jurídica - hace poco les subieron de golpe a los exportadores de granos cuando ya habían invertido y cuando se acerca la cosecha-. Así, sin mas. Hay que decir que gracias a esas retenciones el estado esta amasando reservas sin parar para cuando vengan las vacas flacas. En los aspectos difícilmente cuantificables es donde reside el verdadero encanto de vivir aquí, en el segundo mundo.

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