19 agosto 2007

Los vinos argentinos

Una de las imágenes mas sugerentes y al tiempo frustrante es la sección de vinos de los supermercados argentinos. ¿Tantos?, sí. Es bastante increíble poderse entretener en los innumerables estantes llenos de botellas cuidadosamente colocadas y etiquetadas con envidiable gusto. Todos apetecen ser probados y la paciente tarea de buscar el de referencia para consumo diario dio por fin su resultado hace ya uno dos años.

Estábamos una noche en el Hermann, en Gurruchaga y Santa Fe. Un inciso: En ese restaurante hay un camarero que llegó a Argentina justo el año que yo nací, tenia el 18 años y era 1962, es de esos gallegos que hacen honor al apodo. La rocambolesca paradoja es que muchos nietos de esos españoles hacen lo mismo en Palma en otros restaurantes. Se repite la historia equilibrándose como puede.

Pues ese día estábamos con unos unos queridísimos amigos (un sevillano, una argentina y el padre de ella) y les contaba que no sabia que vino comprar para cada día, todos me cansaban o eran demasiado caros. El padre me hablo del Malbec de las bodegas Trapiche, que además valía entre 8 y 10 pesos ( unos 2 euros, ahora). Le dije entre risas: Me acabas de ahorrar mucha plata al mes! y desde entonces es compañero inseparable de la cocina nuestra que se sigue haciendo en casa, tumbet incluido. Es un malbec de los baratos, pedirlo en el restaurante puede ser hasta dar pudor pero aseguro que es un vino que no te traiciona, es intenso, potente y sabe bien a vino sin falsos disfraces.

El Malbec es una variedad de uva famosa en Argentina pues parece ser que aquí es donde alcanza su esplendor, en las altas latitudes del Cuyo en Mendoza y otros lugares. Muchos de los malbecs pulcramente etiquetados y valorados en las cartas de vinos no soportan una cena a dos pues cansan dejándote un pésimo regusto. Claro que quizás algún purista dirá que esa nos forma de valorar un vino, yo le diré que es la única que se me ocurre. Hay malbecs caros y tan buenos que da pena observarlos junto a su precio en los restaurantes. Una vez probamos un Achaval Ferrer Malbec, no se de que año que confirmó aquello de que lo caro casi siempre es lo bueno. Un caro espectáculo de 150 pesos la botella en el restaurante.

Hay en Argentina unas 1200 bodegas que crean unas 5.000 marcas. Algunas exportan masivamente y otras son pequeñas bodegas con baja producción de calidad. Todas al amparo de un furor medio moda medio verdad aquí, que apoya sólidamente al sector por su empuje. Hay bodegas con posada incluidas pues se organizan rutas turísticas por las bodegas que han hecho famoso el vino argentino, que hay que saber pedir pues se pide primero la bodega y luego la variedad y año: Malbec, Cabernet, Merlot, Syrah, Pinot Noir, Chardonnay, Sauvignon Blanc, etc.. Son muy pocas las que incluyen variedades mezcladas como en España. Entre las raras variedades hay una que se cultiva en Cafayate, provincia de Salta. Es el Torrontés, un blanco aromático buenísimo que me recuerda al Albariño.

En el 2006, las ventas al exterior llegaron a los 500 millones de dólares, las cuales serían revalidadas este año, con exportaciones por 620 millones de dólares. Las hectareas cultivadas de vid en toda Argentina son ahora unas 215.000.

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