19 noviembre 2006

Los precios de las cosas

Una vez huidos con cierto éxito del timo de la estampita que para muchos pareció el euro creo que ya va siendo hora que después de ocho meses de colaboraciones se escriban unas prosaicas líneas acerca de los, ya famosos, precios de las cosas en Argentina, mas concretamente en Buenos Aires pues no deja de ser otro país.

La inflación anual en esta parte del cono sur ronda el diez por cien. Esa es la oficial, la de la voz popular la supera. Aun así, y con precios de hoy el mejor solomillo vale 7 € el kilo, comer fuera en un bonito y buen restaurante, 13 € por cabeza, un paquete de cigarrillos, 1€ y la carrera media del taxi este sobre el euro y medio. Esto con precios de noviembre de 2006, hace tres años nos pasábamos el día pellizcándonos para despertar de lo que parecía un sueño donde el dinero por fin servia para algo. Hace ya mucho que uno no hace el cambio de moneda pues a nadie le gusta que el bumerang le golpee en la cabeza. Obviamente para los sueldos argentinos es otra cosa sin embargo la oferta de ocio para todos los bolsillos creo que debe ser una de las lideres mundiales.

La palma del exceso se la llevan los alquileres de pisos pues con esto de que Buenos Aires enamora, se llena de guiris como nosotros con la palabra euro tatuada en la frente y allí están los argentinos sabia e inmejorablemente dispuestos a aprovechar la racha. Y lo intentan, vaya si lo hacen. Hay empresas que pagan fortunas de alquileres a sus ejecutivos solo porque les da igual cuando ese piso lo quiere alquilar un local, el precio es obviamente otro. Hay muchos otros casos donde el doble precio entra en juego, el resultado depende de tu acento y la urgencia.

Cuando las materias primas se han de importar, se pagan en dólares, si el producto es o incluye algo de fuera, es caro. Si el producto pertenece a la inefable industria argentina es muy probable que sea asequible, salvo la ropa que en tres años ha sufrido un incremento del 140%. ¿Por qué? no lo se. Si tenemos en cuenta la calidad, lo mas razonable es no pisar las boutiques porteñas, pues por el mismo precio en cualquier franquicia de Palma obtienes mayor calidad.

La perla viene ahora, ¿ Alguien se imagina a Zapatero reunido con el dueño de los grandes hipermercados pidiéndoles que no suban los precios?, ¿Y lo mismo con los colegios, los seguros médicos, los fabricantes de coches, los fruteros y los productores de carne? Pues ocurrió con el presidente de todos los argentinos (aqui aun se sobreentiende que incluye a las argentinas) y parece funcionar de momento aunque nadie sabe hasta cuando aguantara el parche. Mientras, a vivir. Argentina es así.

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