06 agosto 2006

La televisión


Esta muy extendida por estos pagos la televisión por cable. La mayoría posee un contrato con alguna de las dos empresas de cable. Ofrecen mas de 80 canales incluidos las señales de aire del país. Casi no se ven antenas en los tejados de Buenos Aires pero si se ven autenticas telarañas desordenadas de cables cruzando calles y paredes.

Lo que primero llama mucho la atención es la increíble abundancia de programas de debate político. De a dos, o varios intervinientes siempre se habla de la candente, y nada aburrida, al menos para el español, actualidad política y económica argentina. Cualquier novedad es sometida al análisis al mas puro estilo argentino.

Es sumamente entretenido pues el verso, inteligencia y profundidad intelectual contrasta bestialmente con el escaso y triste debate político en las televisiones de España. Incluso en los horarios preciados se pueden escuchar noticieros y debates donde parece que el tiempo no importa pues dedican largos minutos a cualquier acontecimiento local. Lo que en España dura tres minutos aquí tarda un cuarto de hora en contarse. Analistas internacionales y políticos, además de economistas de todo pelaje desentrañan los recovecos y causas de los males que acechan la actual bonanza macroeconómica. Varios excelentes programas de investigación y denuncia se encargan de desvelar de manera descarnada la otra Argentina.

También se oyen muchos comentarios acerca de la autocensura de los medios con el poderoso gobierno que todo lo ve y hay que añadir denuncias acerca de una libertad de prensa manejada a través las influencias y de la publicidad institucional. Nada nuevo.

Aquí por supuesto han llegado los famosos que bailan, los niños talentosos, crueles debates rosa, humoristas variados, azafatas con poca ropa, cantantes amateurs, etc... Todavía por suerte, nadie de la calle cuenta sus penurias en la tele. Aun así, hay bastante preocupación por la calidad de la televisión.

La carrera por la audiencia incluye buenísimas y queridas series de ficción de producción local. Cada cadena lanza cada varios meses su nueva teleserie y todas deben competir también con un tal Marcelo Tinelli, un singular y poderoso presentador-empresario, encargado de poner en la parrilla televisiva la carne bien tierna para el "gran público".

Luego, para los canales nacionales parece que solo existe Buenos Aires. Para que salga algo ocurrido en otras provincias tiene que morir alguien de manera extraña o cosas parecidas. Cuando en España se discute el federalismo resulta desconcertante que en una republica federal se conserve intacta la esencia del centralismo. Es otra paradoja más.

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