23 julio 2006

Edificios

Al llegar a Buenos Aires es dificil permanecer impasible ante la belleza y suntuosidad de los edificios y las entradas. Tanto los edificios oficiales, industriales como las vivendas poseen una calidad estetica que uno, no se porque, no imagina tan lejos de Europa con tal profusion. El esplendor que comenzó a finales del Siglo XIX y alcanzo su cenit en las primeras cuatro decadas del Siglo XX desparramó por todos los barrios de la ciudad una arquitectura imitada de los mas bellos estilos que importaron del idolatrado viejo continente.

El estilo colonial, neoclasico, art noveau, art deco, racionalista, francés, modernista se pueden encontrar mezclados en una misma calle sin sobresaltar mas que el asombro y dando un estilo propio a la ciudad. Si no fuese por el irregular estado de las aceras uno podría caminar mirando hacia arriba sin cerrar la boca.

En los barrios mas antiguos se observan fachadas de estilo colonial que luchan en originalidad y belleza asi como en necesidad de rehabilitacion, sin embargo es posible dar un respiro y observar lo genuino de la historia de la ciudad y darse cuenta con cierta sorpresa de que la modernizacion, limpieza y la obsesion por la rehabilitacion en España eliminan de un plumazo matices de la historia y el encanto de lo viejo que buscamos cuando nos convertimos en turistas.

En la franja norte de la ciudad se extienden los barrios más elegantes de la clase media y alta en general. Se concentran en los distritos de Retiro, Recoleta, Barrio Norte, Palermo y Belgrano y juntos es como toda Palma. En su mayoria, las calles arboladas adornan lo que realmente entusiasma al español de visita: las entradas y fachadas de los edificios de viviendas. Parecen pugnar por ser la mas elegante y cuidada y dan fe de la cualidad porteña de mimar la apariencia y calidad de sus edificios y casas. Es realmente difícil toparse con una edificio que distorsione, todo comulga de manera armónica y también resulta curioso observar que los edificios están firmados por los aquí, muy respetados arquitectos.

También abundan las casas de dos plantas y barrios enteros carecen de alturas convirtiéndolos en tranquilos y luminosos que junto a parques y frondosas arboledas convocan al olvido de creer que uno vive en la urbe.

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