11 marzo 2007

Cuatro recomendaciones

Si alguien tiene pensado venir a Buenos Aires en breve, creo que estas recomendaciones pueden ser útiles. Son algunos humildes consejos recopilados después de observar como nosotros y gente de paso sortean los cotidianos inconvenientes de no ser de aquí.

En primer lugar, en los taxis, antes de subir se darán cuenta de que uno no es de aquí y hay que combatirlo mintiendo, como ellos. Debemos hacer lo posible para simular que estamos en Buenos Aires por algún motivo excepto de turismo. Ser turista es sinónimo de presa y hay que avivarse. No es fácil pero vale la pena intentarlo incluso espetandole al taxista que se olvide de engaños, hay que usar la imaginación.

Hay gente aquí, lo digo en serio, que cree desde el alma que ya que a los argentinos le sale todo en Europa cuatro veces mas caro, es lógico que ellos les cobren en cuanto puedan al menos el doble. Lo piensan de verdad y es dificil de creer. Como si la pareja de Palma en luna de miel tuviese la culpa de que la moneda argentina se devaluase trágicamente hace algo más de cinco años.

Aun así es posible que te lien con el cambio o te den un tour no solicitado. Pedir por teléfono el taxi o levantar la mano solo cuando viene un taxi con radio (radio taxi), el azar y el aspecto del coche pueden ayudar pero no son garantía de nada. Toda la gente que anda de paso por la ciudad tiene una historia tremenda que contar últimamente. En los restaurantes se puede ir tranquilo pues los precios estan escritos. En las tiendas que hay en las partes mas turisticas el sobreprecio esta ya escrito en las etiquetas, no hay sorpresas.

Seguidamente, para comer rápido y muy barato lo mejor es sentarse en cualquier cafetería y pedir un lomito completo, no es mas que un pepito de ternera con una carne que se deshace como la mantequilla. Es un plato muy comun pero sorprendente la mayoria de las veces. Llena más, suple la hamburguesa rápida, sale por lo mismo y todo te lo traen a la mesa. Se hace difícil a veces querer comer ligero sin entrar en un restaurante de mantel de tela pero es posible. Otra opción es el tostado de jamón y queso pero nunca la hamburguesa pues solo es decente en los restaurantes de cocina norteamericana.

En tercer lugar, para cruzar los pasos cebra no señalizados por semáforos y algunos de los otros, hay que imitar el paso de los de al lado, sin miedo, aunque al principio de algo mas que terror. Se trata de mantener el paso firme y decidido después de haberse asegurado de que tienen tiempo de esquivarle a uno, pues eso es lo que hacen, pasar de refilón. Los semáforos tardan mucho en ponerse rojos para el peatón, no hay que correr cuando empieza a parpadear, da tiempo de sobra. y eso es muy cómodo.

Hay muchas otras recomendaciones, entre ellas destacaría uno de los mas bellos recorridos que hay en autobús de línea: La 130. Se puede uno subir en la parada que hay enfrente del Patio Bullrich (centro comercial) cruzando la Avenida Libertador. Solo hay que decir al chofer la palabra "ochenta" e introducir una moneda de un peso en la maquina y recoger el cambio. Cuando después de quince minutos de recorrido se ven los lagos del Parque 3 de Febrero, se baja uno y se da un paseo entre gansos, garzas, chochas comunes y gente haciendo footing . En un día soleado, atravesar todo el cinturón verde del norte de la ciudad, es un espectáculo. Para volver, lo mismo pero al revés. De esta manera se consigue ir en colectivo porteño (toda una sorpresa) y ver desde dentro los mejores parques de la capital del Río de la Plata, todo de una tirada.

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1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

muy interesante...Voy en febrero a esta ciudad,y estaba mirando circuitos de running.Asi que he aprendido que hay un parque 3 de febrero en el que la gente corre,y encima me llevo un monton de consejos mas...gracias

15/10/08 11:49  

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