28 enero 2007

El peronismo

Cuando uno trata de acercarse al conocimiento total del país a través de su historia y tras la lectura de algún libro y muchos artículos de prensa, llega uno a conclusiones contrapuestas sobre las razones politicas de los argentinos. El entramado social, la actitud ante el futuro, el constante recuerdo del pasado y la extraña indiferencia ante el presente político son, así, en primer vistazo las llamativas razones que empujan a unos y a otros a seguir reflexionando sobre lo que le pasa a Argentina, tan grande, tan verde y tan rica y hermosa pero con tantos follones. La gente dice que es solo un pais adolescente y se trata de tiempo.

Por mucho que uno lea no alcanza a intuir el final de la espiral. Si es que esa espiral no se come a si misma que es lo que mucho me temo. Uno de los misterios es el partido justicialista, el que nació con Perón cuando en Europa se recomponía de la segunda guerra mundial.

Ayer se podían leer en la estación de tren de Retiro carteles escritos en letras grandes y pesadas "No jodan con Perón". Uno piensa que tamaño anacronismo algo tiene de raro, y lo escalofriante es que esa manera de hacer política esta muy inmersa en los sindicatos (hermanos del poder) y núcleos poderosos muy enquistados en la cultura política de altos y bajos vuelos. El cartel quiere decir que dejen a Isabelita vivir tranquila en Madrid porque si no , nadie sabe.

Tratar de describir que es el peronismo es una tarea imposible para un simple curioso como yo pero a grandes rasgos diría que era un autoritario militar amigo de los descamisados y desclasados pero anticomunista, antiimperialista, nacionalista, anticlerical y seductor que termino sacado por sus militares compañeros. Afirmaba que el creó a Evita. Ella convirtió su lucha en una afrenta seria hacia las familias poderosas e industriales del país hasta que murió en 1952.

Hoy hay peronistas fanáticos que dan de comer a los pobres, y con esa excusa muchos se quedan con el cambio, si dejan de ser pobres se quedan sin votantes. También por supuesto hay odiadores profesionales de todo que huela a peronismo y parece que demasiados aprovechados que se esconden tras un bosque de tantos árboles con el fin de sacar ventaja. En el mismo movimiento nacional han nacido personajes políticos de todo color y pelo, demasiadas veces antagónicos. El actual presidente despotrica sin descanso de Menem y sus años 90, también peronista. Todo en un cambalache tan macerado por el tiempo y la corrupción que pareciera que nada de lo que se cambie mejorara el futuro de una vez por todas.

Ahora ya creo que todos los peronistas son piezas de una maquinaria electoral gigante y vieja, un inmenso cajon de sastre necesitado de votantes agradecidos y fundamentalistas, mientras se engrase o cambie de apariencia todo ira bien para el peronismo.

Algo que llama la atencion son la formas, el presidente se dirige publicamente a la gente como si estuviera haciendo un discurso político. Al mas puro estilo del peronsimo, desde el caudillo al pueblo, eso si, siempre llego al poder tras unas elecciones.

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